Por qué deberías estudiar en el extranjero al menos una vez en la vida

Estudiar en el extranjero durante una temporada es una experiencia que todos los jóvenes deberíamos probar alguna vez en nuestra vida.

Hoy en día vivimos en un mundo lleno de oportunidades, ahora es más fácil que nunca coger un avión e irse durante un tiempo a estudiar y trabajar en el extranjero. Salir de casa y echarse a volar nos transforma por dentro y nos dota de unas capacidades nuevas que seguramente nunca hubiéramos adquirido de habernos quedado en nuestros países.

Existen muchos motivos por los que deberías hacer las maletas e irte a estudiar en el extranjero al menos una vez en la vida y nosotros hoy te vamos a contar unos cuantos.

Estudiar en el extranjero para mejorar tu currículum vitae

En la actualidad cada vez hay más competencia para acceder a un puesto de trabajo y eso nos obliga a prepararnos y especializarnos aún mucho más. Tener una carrera ya no es algo único y diferenciador que te abrirá las puertas como antaño. Ahora las empresas valoran otras cosas como los idiomas y la adaptabilidad al puesto de trabajo. Estudiar en el extranjero nos da precisamente eso, agilidad en un nuevo idioma y, sobre todo, adaptabilidad y flexibilidad.

Las empresas necesitan personas que sean capaces de adaptarse a nuevas ideas y puntos de vista. Una persona que ha estudiado y trabajado en el extranjero tiene, por regla general, una capacidad de cambio y versatilidad mucho mayor que otra que no lo ha hecho.

 

Estudiar en el extranjero y aprender un nuevo idioma

Los idiomas hoy en día son esenciales. En casi la mayoría de los puestos de trabajo se requiere el conocimiento de una segunda lengua e incluso una tercera. Saber inglés está a la orden del día y muchas empresas lo utilizan como la primera criba. ¡O sabes inglés u olvídate de solicitar el trabajo! Por eso, estudiar inglés en el extranjero (tal vez en Australia) es una inversión en tu futuro.

Por otra parte, también hay casos de personas que no logran ascender en su puesto de trabajo porque no tienen un nivel de inglés suficiente. Esta situación acaba creando una gran disconformidad y frustración, ya que después de estar varios años en la misma empresa, lo interesante es poder optar a mejores posiciones, con mayor salario y que te motiven más.

Dejando a un lado el trabajo, aprender un nuevo idioma te servirá también para viajar y ampliar tu círculo de amigos. Eso de estar en un grupo y que todo el mundo hable inglés menos tú, es una auténtica tortura.

 

Estudiar en el extranjero para hacer nuevos amigos

No hay nada más enriquecedor que conocer gente nueva que aporte valor a tu vida. Por ahí fuera hay personas super interesantes, con historias de vida dispares e inspiradoras. Gente que lo dejó todo por irse a vivir fuera de su país. Muchos se marcharon inicialmente para estudiar inglés en el extranjero, pero decidieron quedarse en ese país. Suele ser gente que ha viajado muchísimo, personas que tienen otra cultura totalmente diferente. ¡Hacer amigos de otros países es la bomba!

Podrás ir a visitarlos a diferentes partes del mundo, desde Canadá hasta Nueva Zelanda, y aprenderás recetas típicas de otros países y seguro que te enseñarán más de una palabra en su idioma. ¡Tendrás una red de contactos internacionales y amigos distribuidos por todo el mundo!

 

Estudiar en el extranjero para viajar, viajar y viajar

Vivir un año en el extranjero te da la posibilidad de viajar a un precio mucho más económico. Podrás conocer los alrededores de tu nueva ciudad y viajar a países que están mucho más cerca. Por ejemplo, si estudias en Australia podrás visitar Nueva Zelanda o Indonesia y si estudias en España tendrás a tiro de piedra al resto de países europeos. Suena bien, ¿eh?

 

Verás la vida desde otra perspectiva

Irte una temporada fuera de tu país te hace ver la vida de otra manera. Empezarás a valorar cosas que antes te pasaban desapercibidas. Valorarás más a tu familia, ya que al tenerla lejos entenderás lo mucho que la necesitas. Valorarás más el tiempo, tu tiempo y serás consciente de que pasa muy rápido y que tienes que aprovecharlo. Te acordarás de tus amigos de toda la vida y cuando los vuelvas a ver te darás cuenta de que nada ha cambiado y valorarás más cada minuto que pases con ellos.

Entenderás cómo funcionan las cosas fuera de tu país y, aunque las comparaciones son odiosas, acabarás comparándolas con tu nuevo país. Habrá cosas que te gusten más y otras menos. Quizá detestes las largas filas en los bancos y la lentitud de los trámites burocráticos y lo alto que habla la gente en tu país. Sin embargo, echarás de menos la alegría y el bullicio en las terrazas, los pinchos y las tapas con una cerveza y hasta las orquestas de los pueblos.

Conocerás nuevas culturas

Vas a vivir un año en un país nuevo y no te va a quedar otra que integrarte en la nueva cultura. Quizá los primeros dos meses sufras el llamado “choque cultural”, pero seguramente al tercer mes estés ya super adaptado. Es muy interesante saber cómo se comporta la gente de otros países, cuáles son sus valores, qué hacen en su día a día y cómo se relacionan entre ellos y con los extranjeros. ¡Hay tantas cosas nuevas por descubrir!

 

Madurarás de golpe

Cuando salgas de tu país con la intención de buscarte la vida en un lugar nuevo y con un idioma diferente no te quedará más remedio que madurar. Estudiar y trabajar en el extranjero requieren de un grado de madurez que, si hasta el momento no lo tenías, lo irás adquiriendo rápidamente. ¡No te va a quedar más remedio! Estarás lejos de casa y te tendrás que sacar las castañas del fuego tu solito. Te convertirás en una persona más autosuficiente. Lo bueno es que conocerás a más gente que está en tu misma situación y juntos formaréis una nueva “familia” en la que os apoyaréis entre todos y compartiréis penas y alegrías.

 

Estudiar inglés en el extranjero será la experiencia de tu vida

Recordarás con un gran cariño todo lo que has vivido en el extranjero y será una experiencia que se quedará en tu memoria para el resto de tu vida. Cuando te hagas “mayor” te sentirás orgulloso de haberlo hecho y cada vez que te acuerdes, se dibujará en tu rostro una sonrisa.

 

¡No te quedes con las ganas y lánzate!

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